Niños que “no hablan mucho”: el problema auditivo que puede estar detrás
- Lic. Marjorie Campos

- 15 may
- 2 min de lectura

La audición cumple un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje durante la infancia. Desde los primeros meses de vida, los niños aprenden a comunicarse escuchando las voces, sonidos y palabras de las personas que les rodean. Por eso, cuando existe una alteración auditiva temprana, el proceso de adquisición del lenguaje puede verse seriamente afectado.
Las alteraciones auditivas prelocutivas —aquellas que aparecen antes de que el niño adquiera el lenguaje— son las que generan un mayor impacto. Esto ocurre porque limitan o interrumpen procesos esenciales como el balbuceo, la repetición de sonidos y la imitación de palabras, que son la base natural para el desarrollo del habla. Cuando un niño no logra escuchar adecuadamente durante estas etapas críticas, el aprendizaje del lenguaje puede retrasarse o incluso verse truncado, con consecuencias que podrían mantenerse a lo largo de la vida.
El impacto dependerá de diversos factores, como la gravedad de la pérdida auditiva, si afecta uno o ambos oídos, la edad en la que se detecta y la posibilidad de tratamiento o reversión. Por ejemplo, algunas condiciones frecuentes como las otitis recurrentes pueden provocar dificultades auditivas importantes si no son atendidas a tiempo (cuidado con este punto, porque a veces no nos damos cuenta de la misma porque el niño o la niña presenta hipo-sensibilidad como en el caso de autismo). Una evaluación temprana por parte de especialistas puede marcar una gran diferencia en el pronóstico del menor.
Entre las posibles consecuencias se encuentran retrasos en el desarrollo del lenguaje, dificultades articulatorias como la dislalia y trastornos del lenguaje más complejos, como el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL/TEL). Sin embargo, una intervención temprana puede ayudar significativamente a disminuir el impacto de estas dificultades.
Ignorar o minimizar estas dificultades puede generar consecuencias emocionales, académicas y sociales importantes. Los problemas de comprensión del lenguaje pueden afectar el rendimiento escolar, provocar dificultades conductuales y generar sentimientos de frustración, baja autoestima y aislamiento social.
Por eso, detectar a tiempo las dificultades auditivas y actuar tempranamente no solo favorece el desarrollo del lenguaje, sino también la calidad de vida, la autoestima y la inclusión social del niño.



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